LA LECHE MATERNA MEJOR QUE LA DE CUALQUIER ANIMAL O VEGETAL

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Los beneficios de la leche materna en los primeros meses de vida son incuestionables, pero ¿qué le aporta una vez ha cumplido los doces meses?

OBTIENEN CALORÍAS Y MICRO NUTRIENTES

(Hierro, calcio, vitaminas) de la leche que les da su madre en una proporción nada desdeñable, ya que en ciertas ocasiones pueden llegar a representar el 50% de las necesidades diarias de un niño.

CUATRO TOMAS AL DÍA

Se aconseja que hagan, preferiblemente después de las comidas para no quitarles el apetito y las ganas de probar nuevos alimentos. De todas maneras, cualquier momento es bueno para hacerlo. Lo más habitual es que los niños lo pidan como postre y antes de irse a dormir, y normalmente cuando están enfermos suele ser lo único que les apetece comer.

LA TÉCNICA PUEDE VARIAR

Un poco porque ahora ya no necesitan de nosotras para encontrar la mejor manera para mamar. Se ayudan de sus manos. Lo que pueden aparecer son condiciones si la madre no se siente cómoda haciendo lo en público: “Solo cuando estemos en casa", “En la calle mejor no”.

AMAMANTAR MÁS DE UN AÑO

No influye en la autonomía de los niños como muchas personas piensan. Su independencia no viene determinada por el tipo de alimentación, sino por el estilo de crianza. Así que puedes estar tranquila que, aunque des el pecho a tu hijo durante años, eso no lo convertirá en un adulto dependiente de ti ni de nadie, al contrario.

La naturaleza es sabia y por eso, cuando entre los cuatro y los seis años desaparece la enzima que digiere el azúcar de la leche (lactosa), muchos niños dicen que no les gusta, aunque en realidad lo que les ocurre es que les sienta mal. Cada vez son más los adultos que sufren intolerancia a la lactosa, provocando así una reacción inmediata de la industria lechera que ha ampliado su oferta con productos sin lactosa, para que se pueda “digerir” mejor.
Quizá no es tan bueno tomar tanta leche cuando dejamos de ser lactantes, pero no hay ningún tipo de duda de que para la primera infancia la mejor es la materna.

RETOMAR LA TRADICIÓN

Si echamos un vistazo atrás, veremos cómo ya desde las antiguas civilizaciones las mujeres daban el pecho a los niños durante varios años. Existen imágenes del Antiguo Egipto donde se ve a la diosa Osiris dando de mamar a un niño que está de pie, así como en los yacimientos de Atapuerca se encontraron restos que, gracias a los avances tecnológicos, revelaron que la edad media de alimentación con leche materna de los niños solía ser los cuatro años. Tampoco haría falta irnos tantos siglos atrás, porque seguramente algunos de nosotros hemos oído a la abuela explicar cómo nuestro tío le pedía teta cuando volvía del colegio. Pero las buenas costumbres a veces se recuperan, y eso es lo que está pasando actualmente, ya que cada vez es más frecuente ver cómo hay niños que lo primero que hacen nada más salir de la guardería o del colegio es pedirles a sus madres que los amamanten, para así mantener ese vínculo tan especial.

APOYO DEL ENTORNO

Las complicaciones aparecen cuando las madres quieren continuar amamantando más allá del tiempo establecido socialmente, pero no cuentan con el apoyo de su entorno. Entonces, las opiniones de los familiares, de los amigos y, lo que es peor aún, de los sanitarios pueden generar tanta inseguridad en las madres que les haga abandonar su idea inicial.

Normalmente, esta presión social surge por ignorancia, ya que, si se supiera que durante los seis primeros meses de vida es vital para el bebé y que hasta los 12 en el ámbito médico se lo define como lactante porque la leche materna es el alimento fundamental, nadie lo cuestionaría. Y, además, en el segundo año, tres tomas le aportan una tercera parte de las calorías diarias que necesita. Estas afirmaciones contradicen las opiniones sin base que muchas madres tienen que escuchar, del estilo de: "Eso es vicio”, “Te toma el pelo” o "¿Ves? No lo alimentas bien”, cuando comparan a su hijo con un bebé que toma leche de fórmula, ya que su peso y crecimiento es diferente.

CASOS ESPECIALES

A pesar de que es innegable el papel determinante que puede llegar a ejercer el entorno, la lactancia materna es cosa de dos, de la madre y de su hijo. Así pues, si por la razón que fuera, la madre no pudiera o no quisiera seguir con la lactancia materna es una decisión personal, porque en cualquier caso la mujer siempre desea darle todo lo mejor a su hijo.

Son muy raras las situaciones en las que la salud del niño impida que se lleve a cabo la lactancia materna. La galactosemia o imposibilidad del organismo para asimilar la galactosa (azúcar simple que compone la mitad de la lactosa) es una de ellas. En este caso, al no tolerar ningún tipo de leche, ni humana ni animal, deberá ser alimentado con fórmulas específicas.

Si la madre sufre una enfermedad que requiera toda su energía para recuperarse y, sobre todo, si tuviera que tomar alguna medicación incompatible con la lactancia, sería otra de las razones por las que no se amamantaría a un bebé.

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